Hay algunos lugares de Santiago que, como si los cubriera una finisima gaza invisible, parecen tener una marca de donde puedes transitar y donde no. Será quizás porque hay códigos de vestimenta y/o comportamiento que conforman una etiqueta rigurosa, una forma de plasmar huellas para definir quien debe y quien no debe transitar por sus aceras.
Eso me sucedió hoy, de "paseo" por el Alto las Condes, donde cometí el craso error de ir con zapatillas y buzo, y donde mi timidez me delató como extraña a la circunstancia.
Que tontería! pero la sensación física superó a la racional, y se me puso la piel de gallina al sentirme observada, como si por tardarme mucho en mirar un escaparate la gente se molestara porque interrumpía su caminar.
Creo que no soy para lugares donde el juicio visual supera cualquier otro, menos si salí vestida cómoda en vez de bonita.
Porque para salir bonita, habría tardado mucho mucho tiempo, y para el juicio de aquellas personas, supongo que no habría servido de nada.
y que me importa la opinión del resto! ellos no me dan nada, no me pagan la universidad y menos me compran ropa para verme mejor, pero me miran, me miran de arriba a abajo y es como si me quitaran la ropa a razguñones.
No, no soy para ir de paseo a Mall de cuicos, espero no tener que repetir la experiencia, a menos que ande con suficiente amor propio para que no me duela.
Y saben por que fue el paseo? porque donde los cuicos la ropa es mejor, y buscábamos un traje de novio para, valga la redundancia, mi novio.


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